viernes, 11 de mayo de 2012

Bien, la primera rabieta del loco.

No estoy demasiado familiarizado con este peo del blog. En serio, soy nuevo en esta vaina. Hace unos meses, un viejo amigo del colegio, en vista de la cantidad de quejas, odio y veneno que destilaban mis estados y publicaciones en Facebook y Twitter, me sugirió que me creara una cosa de estas. Ya saben, para quejarme más eficentemente, mejor y en más caracteres.
Al principio estaba como reticente a la vaina. Mi vieja siempre dijo que yo era un viejo prematuro y creo que tiene razón. Esa vaina de estar manejando 4 o 5 redes sociales, mantenerme al día con el Msn, el Skype y además llevar uno o más blogs nunca ha sido lo mío, pero ahí vamos.

Para bautizar esta verga, mi primera queja va contra esta vaina. ¡QUE INTERFAZ DE MIERDA! La vaina como que quiere ser simplista, pero no termina de serlo, y termina pareciendo un cruce entre Microsoft Word, la página de texto de Tumblr y un bloc de notas. Qué chimbo, no me agrada.
Lo mío siempre ha sido el papel y lápiz, me jode escribir vainas demasiado personales en este formato. Es como leí en un cuento de cierto profesor de mi escuela: "La computadora le da una existencia intermitente a las cosas. Cuando se enciende existe, cuando se apaga no".
Pero bueno, qué se le va a hacer. Acostúmbrate, eres un adulto joven en pleno puto siglo XXI. O es digital o no es nada. Menuda sarta de mierda.

Pero a tí, que me lees, si es que me lees, te debo una introducción a esto. ¿Por qué un blog para quejarse? Porque puedo. Y porque lo necesito. Y tú también lo necesitas, no te hagas el pánfilo. Porque simple y llanamente, quejarse de algo siempre me ha parecido un ejercicio de cordura. Más allá del hecho de que la gente pueda llegar a pensar que soy un ser profundamente amargado o inconforme. Un "hater", como me llamarían en estos anglicismos hediondos que usamos todos ahora.

Como dije previamente, esta cuestión empezó con la sugerencia de un pana. Quizá porque estaba cansado de leer mi destripadera constante contra todo y todos en las redes sociales en las que me sigue o cuando conversábamos, quizá porque pensó que aislado al mundo del blog, tanta gente ya no tendría que aguantarse mis ataques de combustión espontánea verbal, o quizá porque realmente le parece buena la idea de un blog de quejas, así que en cierto modo, este es mi homenaje a ese amigo. Pues eso, quejas, críticas y rabietas. Porque puedo, porque quiero, porque lo necesito y porque sabes que hay cosas que no dices por ser políticamente correcto. Pero tu me dirás cuando lo políticamente correcto ha sido medianamente entretenido.